yayamontse.es

La artesana detrás de cada punto

Una
vida
tejiendo.

«Empecé a tejer para entretenerme. Ahora no puedo parar porque sé lo que significa cada manta para quien la recibe.»

Historia Tejido artesanal Una vida tejiendo Historia Tejido artesanal Una vida tejiendo Historia Tejido artesanal Una vida tejiendo

El principio

No fue un plan. Fue una necesidad.

Cuando nació mi primer nieto, quise darle algo que ninguna tienda pudiera vender. No un juguete, no una ropa. Algo que le abrigara de verdad, que llevara mis manos, mi tiempo, mi manera de querer. Me puse a tejer una manta.

Tardé tres semanas. Era imperfecta, claro. Pero cuando vi a mi nieto envuelto en ella por primera vez, entendí que eso era exactamente lo que tenía que hacer con el resto de mi vida.

Hoy cada manta que sale de mis manos lleva esa misma intención: que quien la reciba sienta que alguien pensó en ella. Punto a punto. Sin prisa. Con todo.

Cómo llegué aquí

1980

Las primeras agujas

Mi madre me enseñó a tejer cuando tenía doce años. Empezamos con bufandas, luego jerseys, luego cosas más complicadas. Nunca lo dejé. Fue la primera cosa que sentí que era completamente mía.

2018

La primera manta de bebé

El nacimiento de mi nieto cambió todo. Tejí mi primera manta grande, con patrón de rombos, en lana rosa. Tres semanas de trabajo. Cuando la vi en sus manos supe que esto era otra cosa.

2021

El boca a boca

Las amigas de mi hija empezaron a pedirme mantas para sus bebés. Luego las amigas de las amigas. Sin buscarlo, empecé a tejer para familias que no conocía pero que confiaban en mis manos.

2024

YayaMontse

Con la ayuda de mi hijo Oriol, decidimos darle nombre y forma a lo que ya era una realidad: YayaMontse. Mantas hechas a mano, una a una, con el mismo cuidado del primer día.

El material

Por qué
Katia Bambi

No todas las lanas son iguales. Después de años probando, me quedé con la Katia Bambi. Es la que más se parece a lo que imagino cuando pienso en una manta para un bebé: suave como un abrazo, cálida sin pesar, segura para la piel más delicada.

No tiene picor. Lava bien. Y tiene ese tacto aterciopelado que hace que la gente la toque y no pueda parar. Eso no tiene precio.

  • Tacto suave tipo terciopelo
  • Apta para piel de bebé recién nacido
  • Alta resistencia al lavado
  • Mantiene la forma con el tiempo
  • Amplia gama de colores
  • Producción responsable

¿Lista para tener la tuya?